
Ahora que no estás es fácil escribir estas líneas desde la melancolía y la añoranza, porque tu sola presencia haría temblar mis manos por acercarme a tu piel, esa piel suave, esa piel fina que separa tu corazón del mío. Miro hacia todos lados, no te veo pero tu presencia me embarga, sueño, con que, en segundos golpees mi hombro y al mirar hacia detrás observe a la reina entre las reinas, entre repicares y cantos celestiales que me rodeen y mi mimen.
Ya sueño despierto y te veo revolotear a mí alrededor como el más bello de los pájaros, de plumas nacaradas y vuelo majestuoso. Pero sigo mirando a se me materializa una estancia fría y sola, aunque acerco mi mano al corazón y noto su tremendo palpitar y el sudor frío de una caja llena de sentimientos, como si de truenos pudiera liberarla, esa caja que me mantiene vivo, y me hace pensar en el mañana, en un camino sin fin plagado de alegrías y de rosas y tulipanes rojos en señal de mi amor por ti.Detengamonos pues y observemos cuan bonito lo hemos construido desde el primer paso hasta el último, desde el primer minuto al último segundo pensando que jamás volverán, que ha sido precioso y prepararnos para nuestra siguiente etapa hasta el amor eterno. Tomo tu mano hasta el fin. Es imposible no mirar al lado y verte en esa sonrisa eterna. Eres mi viajera y mi compañera y no haces más que enamorarme empezando por cositas dulces hasta los más sentimientos.
¿Ves aquella luz al final? Estamos entrando en los dominios y el reino de mi corazón donde tú eres la reina, una reina buena y absoluta que manda y me ordena quererte para siempre, eso es lo que pides, solo eso y yo estoy en esta tierra para acatarlo y para convertirte en la soberana de este país donde no existen los cómo ni los por qué, sino el hoy y con alegría el mañana. ¿Sigues viendo la luz? Nunca dejes de verla mi vida de ojos verdes y sonrisa que engrandece la vida. Siempre que veas esa bonita luz sabrás que estás en mi camino. Nunca salgas de él y sígueme hasta el fin de nuestros días.
Arrodillado entre brumas resplandece la belleza de tu corazón que ya palpita junto al mío, atravesando la suave y dulce piel. Ya hemos llegado amor, siéntate a mi vera y disfrutemos de estas vistas. Las vistas del paraíso.








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